LIBERTAD ABSOLUTA DE CONCIENCIA

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Amenudo, quienes se interesan por la masonería comparten inquietudes similares. Por ello, hemos reunido en este espacio algunas de las cuestiones más comunes, acompañadas de respuestas accesibles y directas. Además, creemos que facilitar esta información contribuye a una mayor transparencia y a desmontar prejuicios. Si alguna de tus dudas no aparece aquí, no dudes en escribirnos. Estaremos encantados de orientarte. También puedes pasarte por nuestro Blog, tenemos un contenido muy dinámico que responde a muchas grandes cuestiones sobre la masonería Contacto.
1.- ¿Qué es la Masonería?
En términos sencillos, la Masonería puede definirse como una forma de vida única, expresada mediante símbolos y rituales. Señala el camino hacia la autorrealización y el desarrollo intelectual, moral y espiritual mediante el servicio a los ideales de la humanidad.
2.- ¿Cómo se entra en la Masonería?
Antiguamente era muy difícil llamar a las puertas de la Masonería, siendo necesario conocer previamente a un masón que era quien debía presentar a su logia la propuesta de ingreso. Hoy en día, los espacios virtuales como este lo han facilitado enormemente, siendo las solicitudes presentadas directamente por las personas interesadas.
El proceso de admisión en la Masonería parte de una solicitud personal, que puede realizarse a través de un simple formulario. Una vez recibido comienza un procedimiento que consta de al menos tres entrevistas personales, una cita denominada «pase bajo venda» y la votación por parte de los miembros de la logia.
La admisión en la Masonería no es algo automático ni rápido, suele tardar meses entre la solicitud y la Iniciación. Desconfíe de quien le proponga ingresar en una entidad masónica sin pasar el «proceso de aplomación». Este protocolo de admisión forma ya parte de la iniciación ritual, a modo de preámbulo, y se viene practicando desde el s. XVIII, además de garantizarle que todas las personas que encontrará han pasado por lo mismo que usted bajo criterios y medios objetivos y no por una selección arbitraria y unipersonal.
3.- ¿Cómo se sale de la Masonería?
Si el ingreso en la Masonería supone una serie de pasos que integran un proceso largo y difícil, la salida, por el contrario, sólamente precisa la presentación de una carta de dimisión dirigida al presidente de la logia, quien le dará lectura pública en la siguiente reunión y quedará registrada en el acta correspondiente.
Así de sencillo.
4.- ¿Para qué sirve la Masonería?
Como decíamos, la Masonería es un método de crecimiento personal. Algunos estudiosos la han denominado «Escuela de formación de ciudadanos», pues en algunos momentos de la historia ha servido para acercar la educación a personas que no habrían podido acceder a ella de otra manera.
La Masonería atrae a personas de cualquier condición social con inquietudes intelectuales, morales y sociales que quieren compartir su afán de crecimiento con otras personas en un ambiente de respeto e igualdad a todas las opiniones. Además del diálogo sobre cuestiones sociales, nuestro método permite profundizar en cuestiones más profundas (metafísicas o trascendentales, si se quiere) y filosóficas mediante los símbolos y el ritual.
5.- ¿Cuantas Ramas de la Masonería existen?
Bastantes. Existen numerosas organizaciones masónicas u "Obediencias" en todo el mundo. No existe un número fijo de ramas de la masonería: la Orden está dividida en varias corrientes principales, cada una con sus propias logias, ritos y enfoques. La Masonería generalmente se divide en Regular (anglosajona o conservadora) y Liberal.
6.- ¿Qué es la Regularidad Masónica?
Primero habría que definir qué es la regularidad. Si el término “regularidad” significa conformidad con unas reglas, podemos afirmar que todo Masón regularmente iniciado y miembro de una logia justa y perfecta es regular. Sin embargo, los Masones que se así mismos se autodenominan “regulares” pertenecen a la corriente masónica que sigue el modelo anglosajón, el cual exige de sus miembros creer en un Dios revelado, prohíbe el debate de temas sociales dentro de la Logia y prohíbe la incorporación de la mujer a la Institución.
Por este motivo, es preferible hablar de Masonería dogmática y Masonería adogmática o liberal, corriente esta última, a la cual adherimos.
7.- ¿Se puede ser mujer y masón?
¡Si! En una obediencia adogmática y liberal que trabaja en la formación de ciudadanos libres de dogmas, la presencia de la mujer es algo normal. Es como todo lo relacionado con la democracia interna; en el Gran Oriente Latinoamericano por ejemplo, un Hermano o una Hermana equivale a un voto, y una logia (independientemente de su importancia) es otro voto. Somos coherentes con lo que la divisa “Libertad, Igualdad y Fraternidad” es su guía y anhelo… pero sin la presencia activa de las mujeres o sin la aplicación del sufragio universal estas bellas palabras se vaciarían de contenido.
La participación, representación e implicación de la mujer en la Masonería es un hecho común y natural.
8.- ¿Custodia un Secreto?
La Masonería no guarda ningún secreto. Por lo menos, a ninguno de nosotros nos lo han contado… debe ser muy secreto.
Algunas veces, se confunde lo iniciático con lo secreto. Si está recomendado vivir la iniciación sin conocer el rito antes, es porque ayuda a profundizar en la experiencia interior que busca la ceremonia, de otra forma pasaría a ser un mero trámite. Por este motivo, nos reservamos la explicación de nuestros ritos e iniciaciones. Pero si aún así, alguien persiste en que esto son “secretos”, en diferentes páginas de internet pueden encontrarse los manuales de instrucción de aprendiz, compañero y maestro, e incluso los rituales de los grados filosóficos. Cualquiera es totalmente libre de hacerlo. La Masonería implica estudio, pero especialmente es vivirla. La elección es enteramente de cada uno.
9.- ¿Es muy costoso pertenecer a la Masonería?
Lógica y naturalmente, los masones deben contribuir solidariamente al mantenimiento de sus logias y Obediencias, pero el monto y los términos de las aportaciones establecidas en sus reglamentos se prevén de tal manera que puedan ser cubiertas por todos y cada uno, sin implicar nunca un perjuicio para sí o para su familia.
10.- ¿Elitista?
No aceptamos fanáticos, integristas, racistas, xenófobos ni intolerantes de ninguna clase. En nuestro criterio de selección no se contempla ni el poder económico ni el prestigio del aspirante. La mayoría de nuestros integrantes son profesionales (profesores, médicos, periodistas, abogados, músicos, comerciales, funcionarios…). No se requieren estudios universitarios. Sólo coincidir en los valores humanísticos que la Masonería defiende y sostiene, y una inquietud interior en busca del crecimiento y perfección de uno mismo.
11.- ¿Iniciática?
Si. La iniciación masónica no requiere conocimientos específicos. No es un acto de entrada sino el comienzo de un recorrido, una vía continua de potenciación de la calidad humana, en el convencimiento de que el camino del Hombre y de la Mujer pasa por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad. La iniciación busca un proceso de reflexión interior, la generación de preguntas a uno mismo, meditar sobre la posición ante la vida y la sociedad. Cada uno de nosotros vive la iniciación de forma diferente, y ahí radica su sentido más íntimo.
12.- ¿Pretende dominar el mundo?
Esta, con ser la más ingenua e inverosímil de todas las injurias que nos han atribuido, es la que más ha calado en mucha gente y en muchas épocas. Hoy sigue viva gracias a la moda general de los conspiranoicos. Es uno de los prejuicios con los que no tenemos más remedio que lidiar. Se ha utilizado insidiosamente la larguísima lista de Grandes Hombres y Mujeres (presidentes, filósofos, científicos, ideólogos, humanistas, astronautas, inventores, músicos, precursores, políticos…) que fueron o son masones, para intentar puerilmente sostener una simpleza tan endeble, porque si realmente hubiera sido así, bastaría con dar una rápida lectura a tal lista para concluir que ya estamos dominando el mundo. Pero quienes viven la Masonería saben bien que eso no es cierto.
13.- ¿Ritualista?
Correcto. Un ritual es una ceremonia, como lo es la apertura de los Juegos Olímpicos, la entrega de diplomas de una universidad, la jura de la bandera o una misa. Nuestros rituales tienen tanta solera como muchas de ellas y expresan tradiciones que recuerdan un pasado entrañable. Los rituales masónicos, que carecen de dioses, dogmas y clérigos, proceden de la decantación histórica del trabajo humano, del pensamiento, de la razón humana. En nuestros ritos, todo el mundo sabe por qué hace lo que hace, de dónde procede y qué significa: no hay mecanicidad ni repetición sin sentido. Todo se entiende. Los rituales conservan el método masónico, la iniciación, un proceso de auto esclarecimiento o aprendizaje psicológico. Estos rituales han sido elaborados a lo largo de siglos y guardan una específica “ecología” emocional y simbólica; son un sutil y hermoso equilibrio de gestos y palabras que no puede ser alterado arbitrariamente.
14.- ¿Simbólica?
Sí. Una bandera es un símbolo para un país o región, como también lo es una cruz para un cristiano, una divisa para un hincha de fútbol, la estrella de David para un judío o un logotipo para una empresa. Provocan emociones y unifican e identifican grupos humanos. Si bien nuestros símbolos tienen también una significación igualmente precisa, no tienen una interpretación unívoca. Para los masones, los símbolos son como señales colocadas en cada bifurcación del camino: indican la dirección y el destino al que llevan, pero no es obligatorio seguirlos.
15.- ¿Con qué Partido Político se identifica más?
La Masonería, no está vinculada a ningún partido político; no se sitúa ni por encima ni por debajo de ellos. Los partidos políticos se organizan para adquirir y ejercer el poder, para representar los intereses de los distintos estratos y clases sociales. La Masonería no busca participar del poder; se sitúa en el ámbito social, humano, espiritual, lo cual, por supuesto, no implica desentenderse de los problemas de la sociedad.
Los miembros de las órdenes masónicas, a título individual, suelen participar en la vida política: casi todos los presidentes de Estados Unidos del siglo XX fueron masones, tanto republicanos como demócratas. líderes políticos que representan posturas opuestas, como Winston Churchill y Mahatma Gandhi, Ronald Reagan y Salvador Allende, conservadores, liberales, socialistas, socialdemócratas y revolucionarios, han surgido de las filas de la Masonería. Sin embargo, es muy díficil encontrar entre ellos adeptos a ideas extremistas como el nazismo o el fascismo.
Se atribuye a figuras públicas masónicas la abolición de la esclavitud, la independencia de los estados de Europa Central y Oriental y América Latina, la fundación de la Cruz Roja, la Sociedad de Naciones y, posteriormente, las Naciones Unidas, la educación pública gratuita y obligatoria, la separación entre Iglesia y Estado, la seguridad social, la planificación familiar y la lucha contra el racismo.
Como reza un conocido dicho: «La masonería no está en ninguna parte, los masones están en todas partes». Esto significa que los políticos pertenecientes al movimiento masónico pueden representar nuestros principios en la vida pública, pero actúan únicamente en nombre de su partido y nunca en nombre de la masonería.
16.- ¿Qué debe saber quien desea unirse a la Masonería?
Dado que las órdenes masónicas que operan en todo el mundo no tienen ni un centro ni un dogma que abarque varios países, definen su esencia de diferentes maneras. Generalmente coinciden en lo siguiente:
La Masonería actual es una orden universal que tiene su origen en el arte de la arquitectura y transmite su simbolismo a través de ceremonias de iniciación.
Su objetivo es “convertirse en un centro de unidad y un medio para forjar verdaderas amistades entre personas que de otro modo permanecerían perpetuamente distanciadas”.
El "arte real", como se denominó en su momento a la Masonería, como organización filosófica formada para el estudio y la difusión de las ciencias y las artes, se diferencia de otras instituciones que persiguen un objetivo similar en que no proclama sus enseñanzas en forma de declaraciones preformuladas, sino que anima a sus miembros a encontrar su propia verdad siguiendo el camino de la iniciación.
La Masonería da la bienvenida a hombres y mujeres libres y de principios que compartan los principios mencionados y deseen actuar.
17.- Si no tienen nada que ocultar ¿por qué no publican los nombres de sus Miembros?
Como medida de precaución. En Estados Unidos y Gran Bretaña, los masones generalmente no ocultan su afiliación. En el continente europeo, en Asia y África, la experiencia histórica demuestra que los regímenes autoritarios y las dictaduras consideran a la masonería su principal enemigo. Durante siglos, la Iglesia Católica no aceptó que hombres de diferentes religiones, ni siquiera personas no religiosas, se reunieran para hablar de libertad, igualdad y fraternidad.
En el siglo XX, las dictaduras de derecha y ultraderecha se cobraron millones de víctimas y entre esas víctimas, miles de masones.
Incluso hoy, en el siglo XXI, no es raro que organizaciones de extrema derecha nos amenacen, y que algunos sacerdotes, clérigos y pastores de diversas denominaciones cristianas intenten desacreditar a nuestros miembros desde el púlpito. ¿Cabe sorprender entonces que, a pesar de no ser una organización secreta —ya que estamos registrados en todas las instancias legales de cada país, gestionamos muchos sitios web, publicamos documentos y organizamos conferencias públicas—, tratemos los nombres de nuestros miembros con absoluta confidencialidad?
18.- ¿Una Agencia de Contactos?
Quien se acerque a nosotros con esa idea se ha equivocado de puerta. En la Masonería se practica la solidaridad, como es de esperar de una institución que predica la Fraternidad, pero se detecta muy fácilmente a quienes se acercan nada más que con ese propósito. Por otra parte, y sirva como dato ilustrativo, en nuestros talleres hay hermanos en paro en el mismo porcentaje que en el resto de la sociedad.
19.- ¿Una Estructura Autoritaria?
Otro mito que nos gustaría aclarar. Todos los cargos, hasta los más altos, son elegidos por sufragio universal, reelegibles sólo una vez y por un máximo de seis años. No reconocemos líderes ni mandatarios vitalicios.
20.- ¿Una Secta?
En absoluto. La Masonería es todo lo contrario de una secta: no busca la sumisión de sus miembros a ningún gurú o líder, no exige obediencia ciega, no lava el cerebro de las personas ni controla sus mentes (nos esforzamos precisamente en que cada cual piense por sí mismo), no aísla a nadie de su entorno familiar, no genera enfermizas dependencias emocionales que cuesta muchísimo trabajo curar y no obliga a sus fieles a “entregar todo lo que tienen” para enriquecer al jefe a cambio de “salvar su alma”. Es al revés: prepara para cada uno de sus miembros un camino personalizado hacia la maestría de sí mismo.
La Masonería no admite a menores de edad en las Logias y se dirige a personas libres, dotadas de autonomía como individuos: la Logia no somete a sus miembros a ningún tipo de dirección espiritual o ideológica y sostiene la más absoluta libertad de conciencia. El método masónico no es un camino de salvación de carácter religioso, sino un proceso de auto esclarecimiento continuo, compatible con cualquier fe religiosa o esotérica que no anule la libertad del individuo.
21.- ¿Una Sociedad Secreta?
No. Si fuéramos secretos no tendríamos una página web explicando cómo somos, qué hacemos y dónde estamos. Simplemente no tiene sentido alguno. Cierto que en nuestro entorno muchas veces se malinterpreta el hecho de ser masón, por ello algunos de nuestros miembros prefieren no hacer pública su pertenencia a una organización masónica. Es una decisión totalmente individual que el resto de los miembros de la organización debemos respetar.
22.- ¿Existe una Cultura Masónica?
Sí, la cultura masónica está al alcance de cualquier persona con inquietudes y deseos de mejoramiento moral, espiritual e intelectual. A través del debate de temas filosóficos, científicos y humanistas en las Logias, los masones desarrollan y comparten conocimientos que fortalecen sus valores humanos.
23.- ¿Vive la Masonería del Pasado?
Si consideramos que nuestra divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad fue bandera de la Revolución Francesa y que los fundadores de los Estados Unidos de América eran todos masones, como lo fueron los líderes de la Independencia de toda Latinoamérica, nos parece justo congratularnos de nuestro pasado.
Pero en el presente es el racismo, la xenofobia, la degradación del planeta, el fanatismo religioso, el terrorismo, la situación de la mujer, la problemática del Tercer Mundo, la generalización de la codicia, el saqueo indiscriminado de materias primas y riquezas de países dependientes y sometidos a las grandes metrópolis, la sobreexplotación de los trabajadores, la pérdida de valores éticos, los crecientes abusos del poder y muchos otros asuntos similares los que calientan nuestras tenidas (reuniones).
24.- ¿Tienen las mujeres algún obstáculo para entrar en la Masonería?
En Absoluto. Gozan de las mismas obligaciones y derechos que los hombres. Se considera que la sola adscripción de solo hombres a la Masonería está superada por el tiempo y la sociedad en que vivimos.
25.- ¿La Masonería es solo cosa de Hombres?
La Masonería no hace ninguna distinción por género. Cierto que existen organizaciones masónicas exclusivamente masculinas y otras exclusivamente femeninas. No es nuestro caso, y si bien respetamos que cada organización realice el camino masónico que considere más adecuado, no consideramos que la segregación por género facilite el trabajo masónico.
26. ¿Qué relación existe entre la francmasonería y la visión del mundo “laica”?
Desde principios del siglo XIX, la interrelación entre el Estado y la Iglesia ha sido un problema en muchos países. Se crearon organizaciones laicas, civiles o seculares, con el objetivo de hacer cumplir de manera consistente el principio de que el Estado y la Iglesia, así como la sociedad civil y las comunidades religiosas, deben existir y funcionar de forma independiente, tanto financiera como organizativamente.
Por supuesto, la participación en organizaciones laicas no excluye el trabajo en una logia masónica, ya que sus objetivos son similares en muchos aspectos.
27. ¿Desde cuándo existe la antimasonería?
En Inglaterra, en la época de la fundación de la Gran Logia de Londres (1717), las logias celebraban sus reuniones en diversos pubs y posadas, y sus nombres derivaban de los nombres y oficios de estos establecimientos. Por esta razón, muchos consideraban entonces a los masones como gamberros y sinvergüenzas.
Posteriormente, la masonería se enfrentó a la represión policial y la prohibición, especialmente en el continente, ya que las autoridades sospechaban que las logias eran centros secretos de organización contra el régimen político vigente. Los primeros casos reales de hostilidad antimasónica surgieron a mediados del siglo XVIII con la publicación de libros antimasónicos.
En el siglo XIX, los masones fueron atacados con un tono igualmente violento, con toda una serie de acusaciones completamente infundadas (por ejemplo, libelo de sangre) publicadas en panfletos y, en ocasiones, en libros pseudocientíficos.
A pesar de las absurdas acusaciones, estos documentos tuvieron bastante éxito, y dado que contaban con el apoyo de un gran número de clérigos, muchas personas bienintencionadas también aceptaron como dinero en efectivo las numerosas mentiras que habían recopilado.
28. ¿Existió el antimasonerismo en el siglo XX?
En muchos países europeos aparecieron revistas y libros antimasónicos. Uno de los documentos antimasónicos más significativos es Los Protocolos de los Sabios de Sion, publicado en Suiza en 1903. Esta obra, descaradamente antisemita, trata sobre una conspiración secreta para lograr la dominación mundial y afirma que este plan sería llevado a cabo por las logias masónicas que controlan el mundo.
En la Alemania de Hitler, la conspiración "judeo-masónica" formaba parte de la propaganda nazi oficial.
29. ¿Existe antimasonismo en la actualidad?
El antimasonismo no existe hoy en día de forma organizada y oficial. Sin embargo, siguen apareciendo escritos y libros contra la masonería. Por ejemplo, el libro de Stephen Knight, The Brotherhood, publicado en 1983, acusa a la masonería de infiltrarse en el poder estatal sin ser detectada. En Italia, tras el escándalo de la logia P2, las campañas de prensa intentaron vincular a todo el movimiento masónico con esta logia de corte mafioso.
En Bruselas, el 28 de septiembre de 1986, una bomba explotó en la entrada de una de las logias del Gran Oriente.
A las figuras políticas de extrema derecha y neofascistas todavía les gusta hablar de una conspiración masónica internacional. Todos estos fenómenos hacen comprensible que la masonería siga operando de forma discreta y silenciosa en la actualidad.
30. ¿Por qué alguien se convertiría en masón?
La mayoría de las personas se unen a la masonería en busca de un ideal. Esperan encontrar en la logia a personas con aspiraciones intelectuales similares, aunque piensen diferente. Desean enriquecer su personalidad mediante el intercambio honesto de ideas. Muchos destacan que también anhelan la fraternidad y la calidez humana, cada vez más escasas en nuestro mundo mecanizado y aislado. Muchos desean contribuir, según sus capacidades, al progreso social.
31. ¿Cómo puede alguien convertirse en masón?
Cualquiera que comparta sus principios puede convertirse en miembro de la masonería. Si un masón encuentra en su entorno a una persona que, a su juicio, reúne los requisitos humanos necesarios para ingresar en la masonería, tratará con cautela de determinar su disposición.
También sucede que no son los hermanos masones ya en activo quienes seleccionan a alguien que consideran digno de admisión, sino que un laico que busca ingresar recurre a un masón que conoce.
Si el solicitante causa una buena impresión tras varias conversaciones, el miembro de la logia le sugerirá que presente una solicitud y se ofrecerá como recomendador. Normalmente se requieren dos recomendadores.
La solicitud debidamente presentada es examinada por los maestros designados de la logia correspondiente. Si la consideran aceptable, uno o más masones que conocen al solicitante elaboran un informe sobre su carácter, moralidad, apertura intelectual, trayectoria vital, discreción y los motivos que impulsaron la solicitud. Posteriormente, el solicitante es entrevistado por varios maestros de la logia, quienes redactan un informe. Si la logia valora positivamente las respuestas del formulario de solicitud y los informes, el solicitante es entrevistado con los ojos vendados (se le introduce en la logia con los ojos vendados, donde se le hacen preguntas).
El propósito de este método tradicional no es intimidar al solicitante, sino evitar cualquier indiscreción en caso de que se le deniegue la admisión. Tras esta deliberación, los maestros de la logia vuelven a votar, y si el resultado es nuevamente positivo, el solicitante es iniciado
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