LIBERTAD ABSOLUTA DE CONCIENCIA
La humanidad desde una perspectiva masónica
La libertad abarca la capacidad de pensar libremente, el pensamiento libre resultante y el entorno de libertad de pensamiento en el que este puede florecer.
Creemos que nuestro objetivo primordial, que definimos como la paz y la felicidad de todos los pueblos, se logrará no mediante la libertad de países o individuos privilegiados, sino mediante la libertad armoniosa de todos los países e individuos y su ejercicio consciente.
Es necesario cuestionar las razones que restringen las libertades de los individuos, las comunidades humanas y las naciones, y superar los obstáculos.
No olvidamos que una perspectiva científica, la conciencia y la sabiduría son necesarias en este proceso complejo, y mantenemos viva la esperanza de que algún día el progreso lleve a la humanidad a este nivel.
“La francmasonería está fundada en las leyes inmutables de la verdad y la justicia, y su gran objetivo es el de promover la felicidad de la raza humana.”
George Washington
La igualdad se entiende principalmente como la igualdad de derechos y oportunidades que deben otorgarse a las personas para que puedan forjar su propio camino y desarrollarse de forma independiente. Todas las personas son aceptadas con igual dignidad en cualquier circunstancia. La discriminación basada en diferencias como la raza, el idioma, la religión y el género, que es indigna de la dignidad humana, debe ser eliminada. Las personas, que son iguales por el simple hecho de nacer humanas, también deben ser iguales en su derecho a vivir dignamente. Debe crearse un entorno en el que puedan ejercer este derecho y deben eliminarse los obstáculos a su libre desarrollo.
Sin duda, el acceso igualitario al derecho al desarrollo no implica que todos seamos iguales. Cada persona adquiere distintos niveles de experiencia o posición social al ejercer este derecho de diversas maneras. La masonería cree que cada individuo debe asumir sus propios logros y responsabilidades, pero sin menospreciar la dignidad de los demás en función de su propio poder. ¡Cada uno es dueño de su propio destino, y esforzarse por alcanzar su máximo potencial es su derecho natural!
La fraternidad, o como se la llamaba antiguamente, «hermandad», en la masonería significa que los hermanos forman una unidad familiar, estableciendo relaciones regulares y armoniosas basadas en el amor y el respeto, y llevando a cabo su labor voluntaria juntos. Por supuesto, esta unidad no solo implica comportarse fraternalmente entre sí en las reuniones programadas; también contempla el reflejo de un vínculo sincero y afectuoso en la vida cotidiana.
La hermandad masónica no debería ser exclusiva de los masones. Si lo fuera, sería muy similar a las aficiones fanáticas de clubes, las alianzas ideológicas o las hermandades religiosas. Los masones defienden el principio de ser «hermanos de todos» en el camino hacia la paz y la felicidad.
La fraternidad significa aprender a decir "nosotros" en lugar de "yo" y esforzarnos juntos por mejorar cada uno para el bienestar del conjunto formado por aquellos afines a nosotros. La fraternidad masónica nunca es una unión de interés propio. Es el anhelo de integración en ideales comunes y la búsqueda constante de la felicidad. Todos dejamos huella en este mundo durante nuestras breves vidas. Esa huella, aunque no vivamos lo suficiente para ver sus contribuciones positivas a los demás, añadirá significado y honor a nuestras vidas. Los "ideales" no deben ser expectativas a corto plazo limitadas a la vida individual, sino pasos desinteresados que iluminan el proceso de convertirse en humanos. En este contexto, ¡la fraternidad de todos los pueblos es un ideal honorable!
La masonería no favorece las libertades sin límites. La libertad de pensamiento debe ser ilimitada, mientras que la libertad de acción debe estar limitada por los derechos y libertades de los demás. Las libertades de los distintos individuos deben poder desarrollarse en armonía y mediante el compromiso. La masonería es un entorno de entendimiento mutuo, tolerancia, altruismo, bondad, compasión y virtud. Las diferencias intelectuales propician el desarrollo, mientras que los acuerdos en la práctica generan orden. ¡La masonería es una institución de desarrollo pacífico y orden!
Muchos han creído erróneamente que la masonería está afiliada a ciertos individuos, instituciones, ideologías o países. Sin embargo, la masonería es, ante todo, una defensora de la humanidad. En la Inglaterra del siglo XVIII, quienes documentaron los métodos de trabajo masónicos poseían inevitablemente marcos intelectuales cristianos dentro de su trasfondo cultural. No obstante, estos elementos básicos son, en realidad, productos comunes de la humanidad, que se transformaron en símbolos a lo largo de su desarrollo y fueron interpretados por los masones según las circunstancias de la época. Por ejemplo, podemos mencionar la estrella de seis puntas que aparece en la bandera israelí actual. Este es también uno de los símbolos de la masonería. Sin embargo, sería erróneo equiparar la masonería con el sionismo basándose en esto, ya que las ideas sionistas surgieron mucho más tarde, en el panorama intelectual del siglo XIX. Además, el sionismo es específico de una sola nación, mientras que la masonería es universal. Entonces, ¿cuál es el papel de la estrella de seis puntas, considerada un símbolo del sionismo hoy en día, en la masonería? Los investigadores señalan que la estrella de seis puntas, aceptada como símbolo de abundancia, prosperidad y bienestar por diversas civilizaciones a lo largo de la historia, se encuentra frecuentemente en distintos entornos. La hallamos en alfombras de Asia Central, artesanías de Anatolia, monedas acuñadas por sultanes otomanos, el estandarte de Barbarroja Hayrettin Pasha y la tumba de Mehmed el Conquistador. La estrella de seis puntas también figura en la bandera israelí, así como en la de Buruni, no solo una, sino tres, formando un triángulo. Sin embargo, Buruni es un país africano sin ninguna conexión con el sionismo ni el judaísmo. La masonería, por su parte, está igualmente ligada a todos los valores culturales que han dado sentido a la humanidad y continúa su desarrollo interpretándolos de una manera relevante para la actualidad. Por ejemplo, para los masones, la estrella de seis puntas no simboliza la guerra, la búsqueda de dominio ni el expansionismo, sino la armonía y el compromiso en el proceso de humanización. La masonería no tiene relaciones especiales con ninguna religión o ideología —incluidos el judaísmo y el sionismo—, ¡ni puede tenerlas! Intenta comprender todas las religiones e ideologías, asimila sus aspectos positivos, pero no se somete directamente al control de ninguna de ellas. Sabe que la verdad se encuentra en los matices de gris y no adopta definiciones absolutas como el negro absoluto o el blanco puro. Aspira a la verdad, pero busca con amor el punto medio entre el blanco y el negro, en la gama de grises.
El valor más importante que encarna la masonería es el amor. Ninguno de nosotros es perfecto ni completo. Debemos compensar nuestras imperfecciones con amor y tolerar las de los demás. Solo así podremos mantener viva la esperanza de ser hermanos y hermanas de toda la humanidad. La masonería no persigue un sueño romántico, sino un ideal a muy largo plazo, y es consciente de que, en los miles de años de historia humana, una vida de aproximadamente ochenta años es un punto en términos de cantidad, pero insuficiente en términos de calidad. Un masón no espera que una sociedad que prometa paz y felicidad para todos se haga realidad en su corta vida. Pero con este ideal, quiere llevar consigo el honor de esforzarse por ser humano hacia el futuro, caminando de la mano de sus hermanos por el camino de los masones que le precedieron.
Con este enfoque, se puede decir que ser masón no es más que esforzarse por ser humano.
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