LIBERTAD ABSOLUTA DE CONCIENCIA
La Masonería y
el Liderazgo
La masonería nos enseña a todos a trabajar la piedra en bruto de nuestra propia personalidad y, mediante el cultivo de las virtudes, a contribuir a la construcción del templo de la humanidad.
Pero ¿cómo trasladamos estos profundos principios a la vida cotidiana, a menudo desafiante y dinámica, de un líder? Mi artículo ilumina la conexión entre el pensamiento masónico y el liderazgo desde diversas perspectivas, desde mi perspectiva personal.
Parte 1: Desde el punto de vista masónico
¿Qué motiva a un francmasón a asumir un rol de liderazgo? Para mí, la respuesta es clara y está profundamente arraigada en los ideales masónicos: cuantas más personas pueda servir como modelo directo e influir positivamente en sus vidas, más eficaz seré como francmasón. Cada influencia positiva es como una piedra más que se añade al gran templo de la humanidad.
La clave es vivir y demostrar las virtudes aprendidas no solo en la logia, sino sobre todo en el ajetreo de la vida cotidiana. La virtud de la humildad, por ejemplo, ha demostrado ser una herramienta eficaz de liderazgo. Al no tomarme demasiado en serio, creo un espacio para que mis empleados desarrollen su propia efectividad. Esto fomenta su crecimiento y encaja perfectamente con la comprensión moderna del liderazgo de servicio, donde el líder facilita el éxito del equipo mediante el empoderamiento y el apoyo.
Mi trabajo se centra conscientemente en el ámbito local. Aquí, quiero dedicarme a la educación y al desarrollo profesional, principalmente para los empleados, pero también para la comunidad en general. La masonería nos enseña a hacer esto, sobre todo como modelo a seguir y sin esperar ninguna recompensa material. Esta influencia local y directa es, para mí, la manera más eficaz de mejorar el mundo dentro de mi ámbito de influencia inmediato.
Parte 2: Desde la perspectiva del gerente
El camino masónico moldea la personalidad de forma fundamental. Las experiencias particularmente intensas durante el ritual de elevación al grado de Maestro Masón, en particular, me han demostrado la importancia de aprovechar mi tiempo en la tierra de forma significativa y enriquecedora. Esta profunda base me sirve de base sólida para mantener la calma, la serenidad y la concentración, incluso en momentos de crisis y desafíos empresariales. Me ayuda a mantener la concentración en lo esencial cuando a mi alrededor reina la agitación y la incertidumbre.
Además de la virtud de la humildad, el estandarte es uno de los símbolos masónicos más importantes para mí en mi rol de líder. Si no administro mi tiempo sabiamente y, por lo tanto, no doy suficiente espacio a todos los aspectos de mi vida —carrera, familia, desarrollo personal y trabajo masónico—, entonces es imposible trabajar eficazmente en mí mismo o en mi propio oficio. El estandarte me recuerda constantemente que debo llevar una vida equilibrada, porque solo desde este equilibrio puedo cumplir mi rol de líder con autenticidad y poder.
Parte 3: Desde la perspectiva de la empresa
Integrar los valores masónicos en el gobierno corporativo fomenta una actitud que trasciende la maximización de beneficios a corto plazo. En mi opinión, un líder con una brújula ética actúa de forma más sostenible y promueve una mayor lealtad, tanto entre empleados como entre clientes. El comportamiento miope y egoísta es incompatible con nuestros valores y resulta contraproducente a largo plazo.
En los negocios, una postura ética clara puede significar inicialmente un rotundo "no", por ejemplo, si el marco de colaboración es inaceptable. En mi amplia experiencia, son precisamente estos "no" basados en principios los que han llevado posteriormente a una relación comercial más honesta y respetuosa. Esto, naturalmente, requiere mucha paciencia y una confianza inquebrantable, pero la recompensa a largo plazo de la confianza y una base sólida para la colaboración es invaluable.
De hecho, muchos conceptos centrales de la gestión empresarial moderna, especialmente del entorno ágil, pueden reconocerse como principios masónicos atemporales:
- Mejora Continua (CIP): El trabajo incesante sobre la piedra bruta del individuo y de la organización no es otra cosa que una CIP continua de procesos y estructuras.
- Liderazgo de servicio: La humildad y la modestia son los cimientos profundos de este liderazgo de servicio, que da a los empleados espacio para desarrollarse.
- Visión y Propósito: La construcción del Templo de la Humanidad es la visión suprema de la Francmasonería, otorgando a la labor de cada masón un propósito superior. En las organizaciones modernas, un propósito corporativo claramente definido y una visión inspiradora son cruciales para el compromiso y el éxito.
- Equilibrio entre vida laboral y personal: la báscula como símbolo de una sabia distribución del tiempo recuerda a los directivos que deben garantizar un equilibrio saludable en sus vidas y permitirlo también para sus equipos.
- Justicia y equidad: El principio rector que representa la rectitud y la justicia se refleja en un liderazgo que se basa en la justicia y la transparencia en el trato con todas las partes interesadas, una base esencial para la confianza y una cultura corporativa abierta.
La masonería ofrece así una brújula ética cuyos principios atemporales resultan sorprendentemente modernos y eficaces para dar forma a una gestión empresarial humana, sostenible y exitosa.
Un llamamiento a todos aquellos que ocupan puestos de responsabilidad
A todos los líderes, a todos aquellos en puestos de responsabilidad que se sienten comprometidos con el bienestar de su organización y de sus semejantes: ¡Sean valientes en el desarrollo futuro de sus organizaciones! «En el ajetreo de la vida cotidiana, demuestren las virtudes a las que se comprometieron en la logia». Juntos, marquemos una diferencia visible con nuestras acciones y así construyamos el templo de la humanidad un poco más cada día.
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