LIBERTAD ABSOLUTA DE CONCIENCIA
La Masonería y
el Liderazgo
A la pregunta de ¿Qué es liderazgo? existen muchas posibles respuestas que en masonería conducen a un mismo resultado: Liderar es enseñar con el ejemplo.
En cualquier institución humana, el camino a recorrer se encuentra poblado de subidas, bajadas y rectas. Cuando subimos, nos esforzamos, en la recta mantenemos el ritmo y en la bajada el camino siempre es mucho más suave aunque es más riesgoso tropezar y hasta caer.
Construir ese camino es una obra colectiva que requiere de aprender a seguir para luego aprender a guiar. Sin este proceso de aprendizaje permanente, el liderazgo no se concreta y se confunde con ocupar posiciones o escalar grados sin trascendencia y sin dejar nuestra impronta masónica.
El desafío permanente del masón, es abrir camino donde alguien solo ve obstáculos y buscar con inteligencia y sabiduría la mejor vía, que no siempre es la más rápida, para alcanzar metas institucionales, colectivas, que siempre resultan más complejas de lograr que las individuales o de pequeños grupos.
En la construcción de liderazgos colectivos juega mucho la coherencia real de los dichos con las acciones, junto al entendimiento claro de que todo Hermano, tiene capacidad de ser un guía y que el reto de vida masónica, lo constituye precisamente ser parte del camino para que otros nos lideren con éxito. En ese camino, a veces azaroso, cometeremos errores, como confiar el liderazgo en manos erradas y tener que asumir las consecuencias, que pueden incluir la pérdida de las libertades aún con nuestra complacencia, mas eso también es parte del aprendizaje hacia la construcción de liderazgos exitosos.
La masonería está repleta de líderes, y nos sorprendería cuanto bien pueden hacer a la Orden aquellos que nada buscan y todo aportan. El reto del verdadero líder es saber cuando dar pasos al costado y no mantenerse siempre al frente, estorbando el paso de otros. El paso al costado te permite acompañar y en el momento preciso dejar pasar para empezar a seguir. Así, se construyen liderazgos cuando a cada aprendiz lo formamos para liderarnos un día, para mantener la Orden en marcha y proteger los valores y principios que nos motivan en masonería.
Un líder maduro disfruta del trabajo que otros hacen y está ahí para corregir con suavidad las faltas, ayudar con sabiduría al crecimiento del grupo y esforzarse con tolerancia para corregir los errores propios o ajenos. Dejar en cada cargo que se ocupe un legado por mínimo que sea y ejercer todo oficio con eficiencia y honestidad, nos permitirá disfrutar de la fraternidad, que es el primer deber de un masón y el más hermoso de los beneficios de que disfrutamos.
Los liderazgos efectivos, generan siempre mejores condiciones de convivencia fraternal y nuevos líderes como resultado del trabajo en equipo. Siempre en las subidas, es mejor avanzar en grupo, así los obstáculos son más livianos y las avalanchas de negatividad que pretendan regresarnos o detenernos, serán más fáciles de sortear, pues el trabajo en equipo resiste las más duras de las pruebas y en eso también consiste en liderazgo efectivo.
El paso al costado te permite acompañar y en el momento preciso dejar pasar para empezar a seguir. Así, se construyen liderazgos cuando a cada aprendiz lo formamos para liderarnos un día, para mantener la Orden en marcha y proteger los valores y principios que nos motivan en masonería. Un líder maduro disfruta del trabajo que otros hacen y está ahí para corregir con suavidad las faltas, ayudar con sabiduría al crecimiento del grupo y esforzarse con tolerancia para corregir los errores propios o ajenos. Dejar en cada cargo que se ocupe un legado por mínimo que sea y ejercer todo oficio con eficiencia y honestidad, nos permitirá disfrutar de la fraternidad, que es el primer deber de un masón y el más hermoso de los beneficios de que disfrutamos.
La masonería nos enseña a trabajar la piedra en bruto de nuestra propia personalidad y, mediante el cultivo de las virtudes, a contribuir a la construcción del templo de la humanidad.
Pero ¿cómo trasladamos estos profundos principios a la vida cotidiana, a menudo desafiante, sería y dinámica, de un verdadero líder?
Parte 1: Desde el punto de vista masónico
¿Qué motiva a un francmasón a asumir un rol de liderazgo? Para mí, la respuesta es clara y está profundamente arraigada en los ideales masónicos: cuantas más personas pueda servir como modelo directo e influir positivamente en sus vidas, más eficaz seré como francmasón. Cada influencia positiva es como una piedra más que se añade al gran templo de la humanidad.
La clave es vivir y demostrar las virtudes aprendidas no solo en la logia, sino sobre todo en el ajetreo de la vida cotidiana. La virtud de la humildad, por ejemplo, ha demostrado ser una herramienta eficaz de liderazgo. Al no tomarme demasiado en serio, creo un espacio para que mis empleados desarrollen su propia efectividad. Esto fomenta su crecimiento y encaja perfectamente con la comprensión moderna del liderazgo de servicio, donde el líder facilita el éxito del equipo mediante el empoderamiento y el apoyo.
Mi trabajo se centra conscientemente en el ámbito local. Aquí, quiero dedicarme a la educación y al desarrollo profesional, principalmente para los empleados, pero también para la comunidad en general. La masonería nos enseña a hacer esto, sobre todo como modelo a seguir y sin esperar ninguna recompensa material. Esta influencia local y directa es, para mí, la manera más eficaz de mejorar el mundo dentro de mi ámbito de influencia inmediato.
Parte 2: Desde la perspectiva del gerente
El camino masónico moldea la personalidad de forma fundamental. Las experiencias particularmente intensas durante el ritual de elevación al grado de Maestro Masón, en particular, me han demostrado la importancia de aprovechar mi tiempo en la tierra de forma significativa y enriquecedora. Esta profunda base me sirve de base sólida para mantener la calma, la serenidad y la concentración, incluso en momentos de crisis y desafíos empresariales. Me ayuda a mantener la concentración en lo esencial cuando a mi alrededor reina la agitación y la incertidumbre.
Además de la virtud de la humildad, el estandarte es uno de los símbolos masónicos más importantes para mí en mi rol de líder. Si no administro mi tiempo sabiamente y, por lo tanto, no doy suficiente espacio a todos los aspectos de mi vida —carrera, familia, desarrollo personal y trabajo masónico—, entonces es imposible trabajar eficazmente en mí mismo o en mi propio oficio. El estandarte me recuerda constantemente que debo llevar una vida equilibrada, porque solo desde este equilibrio puedo cumplir mi rol de líder con autenticidad y poder.
Parte 3: Desde la perspectiva de la empresa
Integrar los valores masónicos en el gobierno corporativo fomenta una actitud que trasciende la maximización de beneficios a corto plazo. En mi opinión, un líder con una brújula ética actúa de forma más sostenible y promueve una mayor lealtad, tanto entre empleados como entre clientes. El comportamiento miope y egoísta es incompatible con nuestros valores y resulta contraproducente a largo plazo.
En los negocios, una postura ética clara puede significar inicialmente un rotundo "no", por ejemplo, si el marco de colaboración es inaceptable. En mi amplia experiencia, son precisamente estos "no" basados en principios los que han llevado posteriormente a una relación comercial más honesta y respetuosa. Esto, naturalmente, requiere mucha paciencia y una confianza inquebrantable, pero la recompensa a largo plazo de la confianza y una base sólida para la colaboración es invaluable.
De hecho, muchos conceptos centrales de la gestión empresarial moderna, especialmente del entorno ágil, pueden reconocerse como principios masónicos atemporales:
- Mejora Continua (CIP): El trabajo incesante sobre la piedra bruta del individuo y de la organización no es otra cosa que una CIP continua de procesos y estructuras.
- Liderazgo de servicio: La humildad y la modestia son los cimientos profundos de este liderazgo de servicio, que da a los empleados espacio para desarrollarse.
- Visión y Propósito: La construcción del Templo de la Humanidad es la visión suprema de la Francmasonería, otorgando a la labor de cada masón un propósito superior. En las organizaciones modernas, un propósito corporativo claramente definido y una visión inspiradora son cruciales para el compromiso y el éxito.
- Equilibrio entre vida laboral y personal: la báscula como símbolo de una sabia distribución del tiempo recuerda a los directivos que deben garantizar un equilibrio saludable en sus vidas y permitirlo también para sus equipos.
- Justicia y equidad: El principio rector que representa la rectitud y la justicia se refleja en un liderazgo que se basa en la justicia y la transparencia en el trato con todas las partes interesadas, una base esencial para la confianza y una cultura corporativa abierta.
La masonería ofrece así una brújula ética cuyos principios atemporales resultan sorprendentemente modernos y eficaces para dar forma a una gestión empresarial humana, sostenible y exitosa.
Un llamamiento a todos aquellos que ocupan puestos de responsabilidad
A todos los líderes, a todos aquellos en puestos de responsabilidad que se sienten comprometidos con el bienestar de su organización y de sus semejantes: ¡Sean valientes en el desarrollo futuro de sus organizaciones! «En el ajetreo de la vida cotidiana, demuestren las virtudes a las que se comprometieron en la logia». Juntos, marquemos una diferencia visible con nuestras acciones y así construyamos el templo de la humanidad un poco más cada día.
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